En medio del bullicio de los puestos, el color de los productos frescos y el saludo cálido de quienes se cruzan cada semana, la Feria del Agricultor de Escazú sigue siendo, para muchos, mucho más que un lugar para hacer compras: es la feria del pueblo, el punto de encuentro, el reencuentro con las raíces y con los rostros conocidos, un símbolo de identidad escazuceña.
Con sus pasillos llenos de frutas, verduras, plantas, pan casero, lácteos y productos artesanales, la feria no solo abastece a las familias del cantón, sino que también fortalece el tejido social de una comunidad que se reconoce, se escucha y se saluda.
Cada sábado, el corazón de Escazú late con más fuerza. Desde temprano, vecinos y familias se acercan a la Feria del Agricultor, no solo para abastecerse de productos frescos, sino también para reencontrarse con su gente, saludar, conversar, compartir. Para muchos, este espacio va más allá de lo comercial: es una fiesta social y un símbolo de identidad escazuceña.
Estas son las voces, cada una distinta, pero con algo en común: el amor por este espacio que les pertenece:
Juan Rafael Porras Madrigal
“Aunque aquí es más caro, hay calidad y solidaridad con la gente del pueblo. La feria es vacilar, saludar y sentirse parte del barrio.”
“Para mí la feria significa un gran alivio, una relación muy cercana con la gente que trabaja el campo. Aquí uno ve gente, saluda al pueblo, vacila. Es una actividad social para mí y para la mayoría de la gente.
Sí, es cierto que en otros comercios hay precios más bajos porque compran al por mayor, pero aunque los precios aquí sean más altos, hay un sentido de solidaridad con la gente del pueblo y además se encuentra calidad.

Gerardina Umaña Rojas
“Aquí se encuentra de todo, con opciones para todos los bolsillos. Durante la pandemia, venir era recargarse de energía.”
“Visito la feria todas las semanas porque encuentro una excelente relación precio-calidad en casi todo lo que necesito para la semana.
Hay opciones para todos los bolsillos: productos de alta, media o menor calidad, que se ajustan al presupuesto. Además, interactuar con los vecinos es parte de la experiencia.
Durante la pandemia fue increíble venir aquí, ellos nunca pararon. Es como un intercambio de energía, lindísimo.
La feria tiene de todo: pollo, pescado, huevos, frutas, verduras, y muchísima variedad. Hay que invitar a más personas a venir y comparar: en el súper uno gasta el triple y se lleva menos.”

José Javier Jiménez Castro
“Comprarle al productor es apoyar su esfuerzo. Ya uno conoce a los vendedores, se genera una relación humana.”
“Vengo todos los sábados. Prefiero comprar a los productores, porque siento que apoyo directamente su esfuerzo y los productos son de mejor calidad.
Estamos muy satisfechos con la feria: los precios están bien, los productos son frescos y sabrosos. Ya uno conoce a los vendedores, se forma una relación.
Una vez vine tardísimo a buscar limón mesino, ya no había, pero el señor me había guardado una bolsita. Ese tipo de gestos no se ven en todos lados.
La organización está bien, aunque podrían incorporar actividades culturales como marimbas u otros elementos que hagan aún más agradable la experiencia.”

Ricardo Zúñiga y Erika Martínez
“Venir a la feria es como estar en familia. Todo es fresco, bien organizado y con buen ambiente.”
“Venimos cada semana porque es la feria de Escazú. Apoyamos el emprendimiento local y encontramos productos frescos, de buena calidad y a buen precio.
La organización es bastante buena, todo se ve aseado. Venir aquí es como estar en familia, es muy bonito.

Ethel Fernández y Daniela Ramírez
“Nos encanta ver vecinos, pero Escazú ya merece un mercado cubierto. El sol y la lluvia complican mucho.”
“Nosotras venimos poco. A veces compro en otros lados o siembro en casa.
Sí hay productos muy buenos, pero hay que regatear, y algunos están más caros que en otros lugares.
Nos gusta ver vecinos, compartir, pero ya Escazú necesita un mercado con techo. El sol y la lluvia hacen que sea incómodo. Preferiríamos que en lugar de un edificio, se construyera una clínica y un mercado municipal para el pueblo.”

Ana Cecilia Ureña Salazar
“No vengo solo a comprar, sino a reencontrarme con la gente. La feria es un punto para cultivar relaciones.”
“Vengo cada semana por los productos frescos, pero también para socializar y apoyar a los productores de Escazú, que son parte de nuestra identidad.
Me encanta compartir en la feria, ver compañeros de colegio o universidad. No vengo solo a comprar, también a cultivar relaciones humanas.
La administración me parece bien en general, pero he señalado cosas que no me agradan: por ejemplo, la presencia de perros dentro de la feria. Entiendo que hay gente que los quiere, pero no todos se sienten cómodos. También pasa con las bicicletas.
La feria debe ser un lugar seguro, especialmente para adultos mayores, niños y familias. Me gusta ver la presencia de la PME. Solo pido que se tomen medidas para que todos podamos disfrutar en paz.”
La Feria del Agricultor de Escazú, organizada por el Centro Agrícola Cantonal, no solo dinamiza la economía de los productores locales, sino que mantiene viva una identidad colectiva, donde el diálogo entre generaciones, la sonrisa compartida y el sentido de pertenencia se renuevan cada semana.
Porque en Escazú, la feria no solo se visita… se vive.























